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viernes, septiembre 03, 2010

Espejismo

Si estuviéramos en Osaka cerca de cualquier tumba Kofun, el muchacho y su extraña postura nos parecería un monje Shinto.
Pero este chico contorsionista se encuentra a un costado de la farmacia de plaza Egaña y no medita, simplemente duerme.
Lo mas probable es que este borracho.

jueves, enero 07, 2010

Kanaco Gomi u otra historia de japonesidos

La vida de Kanaco Gomi a lo menos fue peculiar, nació a la edad de 190 años en la provincia de Tie.
Aunque vivió sus años primaveralmente, siempre se dijo que tenia mas edad.
Las 506 vueltas en espiral, de la hermosa concha de caracol en la que ocultaba su cuerpo, la hacian ver mas vieja, pero a ella esto le importaba un huevo y la lucía orgullosa, mientras te leía la suerte en los pliegues de la ropa.
Murió de forma natural al año siguiente de su nacimiento a la edad de 200 años.
Murió milagrosamente en 4 oportunidades.

(Gracias Marcelo por la idea)

martes, diciembre 23, 2008

Toto

Tonoto Hifume, era un chico de pocas luces y tartamudo.
La gente le decía To to, por que le costaba decir su nombre, claro que a sus espaldas por temor a la ira del señor Hifume, Su padre. Un señor feudal, hombre fiero y de malas pulgas que gobernaba la provincia de Zue.
Cierta tarde mientras caminaban ambos por la aldea se encontraron con Azume Nimura.
-Ho..hoola azu, azu, zu...
-¡Azume, To to!- dice el padre mientras golpea al pobre Tonoto con el borde de su mano.
-Se dice: Hola Azume-.
Tres años mas tarde, cuando Tonoto sostenía la cabeza de su padre muerto, le recitaba burlonamente la frase.
-Azume, Toto-
Ya no tartamudeaba y la gente le temía.
Azume Nimura, le miraba, con malicia, desde la cama.
Don flan envasador

viernes, noviembre 28, 2008

TAJANE

Poco o nada se sabia de Tajane
Sólo que era un "japonésido" pequeño y
tosco que caminaba taciturno cortando el aire con su katana mellada.
Un día lo encontraron en el camino; boca arriba, con el corazón roto.
Muchos trataron de explicar la sonrisa idiota que florecía en su rostro.
Alguien dijo que un hada le había zarandeado el alma.
De su espada mellada, nadie supo jamas.