lunes, noviembre 14, 2005

FIN DEL PRIMER LIBRO

LXXV
La verdad no puedo;
ya no quiero,
ni quiero luchar contra cinco deudos de unas manos que no son derechas.
La verdad es que estoy cansado de escuchar de este canto que me hace principe apostata.
Apostata de la estadística paternalista del leon viejo.
Desde hoy, y hasta que duela:
¡Vivan las hienas, las hienas mamamalista.!
¡Viva mi afan martiritista!
¡Vivan los recuerdos de tus deudos, de tus dos manos izquierdas!
¡Vivan la rabia del uso del abuso!
¡Viva este apostema que me amarga!.

LXXVII
¿Que tan Autodestructivo?
Lo suficiente como para aguantar y testimoniar,Lo infiel de los dedos deudos .
De los dudosos dedos de la mano del hermano del apostrofe.
Lo suficiente como para callar y esperar el ruidito aquel que hacen tus labios cuando se separan,
para esperar el beso serpenteante que no llega.
Lo suficiente como para simular que duermo.

2 comentarios:

Autorretrato dijo...

vaya que cantidad de letras tienes aqui. agradable por lo demás tu post, por ello te agrdezco..

hasta la proxima misiva poslectura,claro

afectuosamente
autorretratado

vitorio_parranda dijo...

wow, debo confesar que lei a la rapida y no me quedo nada, tendre que ponerle mas atencion cuando tenga mas tiempo... perdona no haberlo leido como corresponde... quiza estoy acostumbrado a la lectura mas simplista... ¡vivan las malas costumbres!...

pero algo haremos al respecto

un abrazo

te leo