viernes, septiembre 30, 2005

LVII

-Me gustan tus versos-, me dices.
Y yo no te los he mostrado.
-Me gustan tus versos-, me dices.
Y yo no escribo en verso.
-Me gustan, me gustan-, me dices.
Y a mi lo que me gusta es ese abrazo bobo de niña tonta y asustada
o esa curva que forman tus pequeños pechos.
-Me gustan, me gustan tus versos-, me dices.
Y yo que no puedo decir lo que pienso, te miro y te digo:
-Sí, parece que son buenos-.

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