sábado, agosto 20, 2005

EQULIBRIO SANTO


LUNES
Se quiebra una vez mas el equilibrio santo de este sueño erótico, de una noche turbia...
Se rompe, de nuevo, la fugaz victoria del tronar de dientes, de tu lengua tibia, del sabor salado de tu sangre dura, entera, tartamuda.
Se pierden como siempre las tremendas ganas y el confiar de pronto en la verdad oculta, absoluta.
Se oscurece un poco el ceño por recordar lo dicho, por haber sido tan sincero, tan franco....da para tanto y es tan poco....
Me ocultas otra vez el rostro, tus hermoso ojos y yo me contagio de la vieja rabia, de estirpe servil que se arroja impúdica a mis labios rotos, para hacerse frase de odios enfermos y patético ensueño.
Me levanto, otra vez, como tantas veces, para aullar oculto, la perdida de esta noche que no fue, la locura que pudo haber sido.



X
Cada día se hace más evidente la falta, al despertar a solas, con mi compañera y amada.
Cada día se desgrana mas el choclo, quedando el inmenso vacío.
Cada día me vuelvo más huraño y termino el año con mas de una cuenta.
Cada día lloro un poco sin que nadie lo sepa, porque yo no lloro, porque soy un payaso. Cada día me maldigo por haber permitido un día más.
Cada día con sus males, cada día me ahogo más.

XI
Ahora si a las puertas del final, me siento inundado por esta oscuridad tremenda,
que me permite respirar solo a medias,
que únicamente deja filtrar mi rabia absurda e inútil.

XII
A veces quiero pensar y decir palabras justas, a veces quiero gritar los viejos hechizos para que te aparezcas, para que te acuerdes...
A veces quiero que llores y me busques.

OTROS MALES
Cuando mi mente se ha llenado de oscura pena, de dolor fingido...
Tan fingido que parece real...
O cuando tu figura no esta mas, o estas más acompañada.
Tu, la otra tu, sabes donde camino.
Donde dejo volar bocanadas de humo, tantas que me marean,
que me absorben de este día cruel.
Cambiaria todos los días a un sábado eterno, para sufrirlos entero, de un viaje.
Y mi viaje continua;
Subo a la acera la señora me mira y asustada comenta:
¿A donde vamos a parar?
pero yo no paro.
Saco un cigarrillo mas, que una moneda ansiosa y presurosa, solidaria,
ha logrado sobornar; y fumo con fuerza como si en eso se fuera la vida.
Deseando que se me fuera.
Cuando mi mente se ha cansado al fin, de esta oscura pena, lo sabes también,
vuelvo a casa y el dolor deja paso a otros males, a otras pruebas.

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